Portada del libro sobre la conferencia de Michel Wieviorka
Lectura

Michel Wieviorka

Acabar con el concepto de «posconflicto» – Conferencia del ciclo «Nuevas críticas de la violencia»

En su «Crítica de la violencia» (1921), el filósofo Walter Benjamin se preguntaba por los estados, las formas, los medios y los fines de la violencia en relación con las «relaciones morales». ¿Se justifica la violencia? ¿Qué la autoriza? ¿Cómo se manifiesta? Pero, ¿«es posible, en general, resolver los conflictos sin recurrir a la violencia?» «Sin duda alguna», respondía él mismo. Partiendo de la reflexión de Walter Benjamin, el Mucem y Alphabetville invitan a tres pensadores (Bernard Stiegler, François Cusset y Michel Wieviorka) a elaborar críticas de la violencia de nuestro tiempo y para la sociedad del futuro. Por nuevas críticas a la violencia. ¿A qué se refiere la violencia? ¿Cuál es su razón de ser? ¿Podemos y debemos plantearnos un contrato —social, moral— que excluya la violencia? Contra la barbarie y a favor de la convivencia.

Michel Wieviorka, doctor en Letras y Ciencias Humanas, director de estudios de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, es el presidente del consejo de administración de la Fundación de la Maison des Sciences de l’Homme (FMSH). Sus investigaciones se han centrado y se centran en el conflicto, el terrorismo y la violencia, el racismo y el antisemitismo, los movimientos sociales, la democracia, así como en los fenómenos de diferencia cultural.

Sus últimas obras: «Los judíos, los musulmanes y la República» y «Antirracistas», publicadas en 2017 por la editorial Robert Laffont.

La violencia es lo contrario del conflicto, al menos del conflicto institucionalizado. No se sale de la violencia social o política creyendo que se pone fin a toda conflictividad: se sale transformando las lógicas de crisis y ruptura, que están cargadas de violencia, en debates y conflictos no violentos. La idea de una sociedad unificada y armoniosa es utópica, mítica o ideológica; el proyecto de mantener vivo el vínculo social, la unidad nacional o los valores republicanos no basta para garantizar un mundo sin violencia. Es mejor pensar en la sociedad con sus divisiones y en su capacidad para abordar democráticamente esas divisiones mediante la negociación y el diálogo.

Diseño gráfico: David Poullard